Anduvimos en Zamora platicando y conociendo a todos los competidores los cuales se portaron accesibles y atentos con nosotros. Otra vez fuimos de paseo en bicicleta al lago de Camecuaro viniendo de Zamora ya oscuriando alguno del grupo se le ocurrió platicando que habíamos de cortar camino que por ahí al llegar a la angostura había una vereda, subíamos el cerro y caíamos en una de las calles de Tanhuato y otra vereda mas corta la agarrábamos y caíamos en los charcos y las dos veredas estaban bien, eso nos evitaba ir hasta Vista Hermosa, nos salimos de la carretera y agarramos dicha vereda pensando en lo que nos íbamos a ahorrar de camino, y de tiempo, ya cuando agarramos dicha vereda era de noche, pero al poco tiempo de caminar arriba de las bicicletas, en algunos tramos ya no había camino visible, se había acabado la vereda y algunos decían, hacia un lado y otros hacia el otro lado, lo cierto es que ya andábamos en el cerro con las bicicletas cargadas ya hacia rato que no había vereda, yo pienso ya ahorita que paso esa aventura que la mentada vereda la hace el ganado cuando lo llevan a pastar y nosotros pensábamos ir a la tetilla a los tamales con Cuca Anaya, bueno lo cierto es que andábamos perdidos en el cerro, en lugar de caer a los Charcos o a Tanhuato después de muchas horas de caminar veces para un lado y veces para el otro, caímos al corral de unas vacas, ahí nos acurrucamos y al calor de las vacas nos dormimos. Ya estaba amaneciendo cuando el ruido de los lecheros nos despertaron preguntamos donde estábamos y nos dijeron que era el Rancho de San José de Vargas, un poco descansados pero con hambre y todos espinados emprendimos el regreso al pueblo, y al trabajo, algunos de los que fuimos nos cuerearon nuestros papas, por lo riesgoso de esta aventura. Yo pienso que atreves de los años, en el dicho que así reza “Nunca dejes camino por vereda” “No por mucho madrugar amanece mas temprano” A la mejor alguno de mis lectores podrá pensar que en el cerro es fácil caminar, a lo que yo contesto no es fácil caminar porque no hay veredas, y en la noche caminado en partes que no conoces es mas difícil, y mas si se lleva una bicicleta cargada: Y hay cerros con muchas piedras, güizaches y uñas de gato en fin no hay veredas y de noche es mas difícil y con la bicicleta cargada ¡es todavía más difícil! El grupo que fuimos esa vez, lo formábamos Alfonso Bustamante, Ezequiel Hernández, Luis Munguia El Güero, Manuel Zaragoza La meñique, Pancho Solorio, Pelotin, Moisés Hernández y se me hace que Manuel Pérez y su servidor Eliseo Godines.