EL RINCON DEL RECUERDO
Como era tiempo de aguas todos traíamos puestas las salpicade4ras, las cuales se llenaron pronto de lodo y dificultaban e impedían el girar de las ruedas además las mismas zapatas de los pernos se tapan y no pueden las ruedas girar, así que casi todos caminábamos apie ya la noche se había venido encima, cuando llegamos al pueblo de “Santa Rita” ahí tenia una tienda “Don Ramón Escoto” otra la tenia en “Ayo” , el nos insistía en que nos quedáramos pero no teníamos el permiso de los papas los cuales nos habían dado el permiso para ir a “Santa Rita” no a “Ayo” así que con la esperanza de que mas adelante ya estuviera seco nos venimos esperando ya poder avanzar mas rápido, ahí en “Santa Rita” le quitamos el lodo a las bicicletas, era tierra negra y pegajosa, pero poco caminábamos arriba de las bicicletas casi lo mas a pie y jalando el vehiculo, el agua no se quitaba y la noche nos impedía ver y caminar. En camino bueno lo caminas pronto y rápido, en la noche a oscuras y lloviendo es mas lento y pesado, ¡veías a la hora de los relámpagos!, pero seguía la lluvia y la oscuridad. A duras penas llegamos a los baños de “Santa Rita” ahí por ese tiempo y en esos años había una casita donde vendían refrescos y galletas, le gritamos al señor que ahí vivía, al mucho gritarle e insistirle salio con un rifle en sus manos le insistimos y le suplicamos nos permitiera dejarle nuestras bicicletas, se las dejamos, y ahí estuvieron tres días, ahí en “Santa Rita” había un camioncito fuimos a decirle ¿que cuanto nos cobraba por traernos con todo y nuestras bicicletas?, pero dijo ¡que no estaba loco para meter su camión al atascadero donde seguro se iba a atascar!. El terreno no era por arriba del canal, ¿Cuál canal? Lo que había era tierra negra y pegajosa por donde se circulaba, tampoco existían los baños con juegos que ahorita hay donde hay dos o tres tanques para bañase además de pista para baile. El señor de la casita nos alquilo dos baterías que algo nos sirvieron, cuando llegamos o pasamos por el “Salitre” ya se había quitado el agua, llegamos como a las dos de la mañana haber que tal nos iba con los papas porque no era de creerse que a esa hora íbamos a llegar de un paseo a comer a “Santa Rita”. CONTINUARA...