ALGO DE BOXEO AQUÍ EN EL PUEBLO Y OTROS MÁS

Voy ha hablarles en este artículo de Boxeo, le llaman el deporte de las “Orejas de Coliflor”. En aquellos años la juventud de Yurécuaro era muy dada a seguir, o imitar cualquier deporte si había buen béisbol todos se metían a practicarlo, o a jugarlo, y era igual si había buen fútbol. Esta vez a lo que voy a referir es al boxeo, “La arena” por esos años estaba en el cine ideal y en otros años estaba en el cine “Lux” años después en “El cine estrella” y los gimnasios estaban en los baños de don Luís Penilla, y en los baños de Villalpando y para algunas peleas formales, se instaló un ring frente al colegio de las madres acá por la calle madero, el promotor principal era un “Jefe de Estación” al que le decían “Peña o Peñita” este hombre era medio grosero, medio sangrón, y agresivo, los padres y los curas lo evitaban porque él los insultaba, mi papá le entregaba para su consumo diario la leche, le vino a quitar la vida un buen hombre compañero de trabajo de él, unos decían que había tenido problemas con el trabajo, otros decían que por una mujer fue la discusión, vaya usted a saber porque sería; el que lo mato le decían “El Compa Félix” a todos les decía “adiós compa”.
Ese día era jueves he íbamos Alfonso y yo a pié al campo deportivo, llevábamos nuestras bicicletas, pero íbamos a pié para que se nos bajara la comida, eran mas o menos las 4 de la tarde cuando cruzamos por ahí donde esta “La Maquinita” oímos los disparos, y pensamos que pudieran ser cohetes cuando nos acercamos más a las vías venía calmado “El Compa Félix” con la pistola en la mano al encontrarnos nos saludo y el siguió hacia acá, y nosotros nos fuimos a las oficinas, al asomarnos por los vidrios de la oficina del “Jefe de Estación” oímos un grito feo y desesperado vimos a Peñita que se quería parar.
Alfonso se metió y le ayudó a sentarse y el cada que hablaba le burbugiaba la sangre en su pecho, gritaba “Un Padre por favor un Padre” Alfonso agarró su bicicleta y se vino al centro por un padre, todavía no había templo de “Cristo Rey” y las calles estaban empedradas, al rato llego Alfonso con el Padre, el cual nos dijo que nos saliéramos para confesarlo, ya la gente comenzó a juntarse ahí en la oficina Alfonso y yo nos fuimos al campo deportivo, le dije a Alfonso “Este hombre dizque odiaba a los curas y como diario cargaba una pistola escuadra clavada en su cintura los padres también lo evitaban, y ahorita en las ansias de la muerte se colgaba de las solapas del saco del padre, gritándole, haga algo padre yo no quiero morir”. Yo pensaba para mis adentros donde está la agresividad y el odio hacia los sacerdotes, este Peñita cada que hablaba le burbugiaba la sangre en su pecho: yo pensaba diciéndole a Alfonso, en otras cosas había duda pero en que “Se va” en eso no hay duda. CONTINUARÁ