Bueno aquí al escribir del jefe de estación como que me salí un poco del tema del boxeo que durante algunos años tuvimos aquí en el pueblo, pero lo hice concientemente ya que este hombre fue como los cimientos del boxeo aquí en el pueblo: puedo decir eso si, que cada comentarista, o escritor, profesional, o aficionado, tenemos nuestro estilo o forma de decir las cosas, el mío creo yo, es medio romanticon, medio populachero, bueno sigo… tendría entre los 15 o 16 años de vida y en mi mente se revolvía un montón de sueños e ilusiones de un pueblerino soñador, romántico, y pobre, la mente mía llena de fantasías, visitaba la imprenta de Don Manuel Mariscal, este señor fue de Zamora se casó aquí, y aquí se quedó, cuando salía de mi trabajo me iba a esperar a Alfonso ya que ahí trabajaba además de Felipe Villanueva, además de José Huaracha y además de un narizón que no recuerdo su nombre a mí me gustaba con Don Manuel, el era por esos años una persona que yo quería imitar, con un alto grado de cultura, bueno para el tenis, para la natación, le gustaba cantar y declamar. Yo con el pantalón zurcido, y los zapatos rotos, la chaqueta rabona, pero sano de cuerpo, y de mente, ahí leía yo libros, poesía, pensamientos, Don Manuel era mayor cualquiera de nosotros era un hombre instruido y de juventud pujante, listo, letrado, yo, un muchacho con pocas esperanzas de vivir mejor, yo creo que nos acoplábamos el aquí de escribiente otras veces de secretario de algún ayuntamiento, hablábamos de poesía de música, de deportes, muy poco de política, en aquellos años había grandes peleas de boxeo en el cine ideal, se presentaban grandes peleadores como el zope de Ocotlán, el Carnicero de La Barca, Kid Huarachitos, el Carcamano el Michoacano, el gigante el Torbellino Negro, Trino la Sombra tambien llegó a pelear aquí el Baby Franco que era “Campeón Nacional de Peso Ligero” y de peso completo “La Muralla Tapatía” y “El Caballero Huaracha” “La Panterita” y otros más como el “Rey Mulato” y “Tierras Gueras” este y sus hermanos se asían vivir acarreando ladrillo y arena en un atajo de burros mismo trabajo que hacían cuando eran pobres, pero estos en un carro de tres caballos, Juan Martines y un hermano de él que ya murió: toda la juventud estaba por ese tiempo metida en el Box, unos metidos de “Esparrings” y otros nomás entrenando. CONTINUARÁ