No había en esos años “Televisión” así que los muchachos andábamos unos viendo la novia y otros muchos nos juntábamos en la plaza a jugar a la “Nalgada” o a jugar carreras de 50 y 100 metros por gusto, o de apuesta, el otro día se le ocurrió a Pedro Hernández que habíamos de ir con el Presidente para que le diera permiso al Comandante para hacer una pelea de exhibición que se había de sacar buen dinero se le dijo al Presidente, que como el comandante era muy querido y popular se había de llenar la arena, el Presidente dio el permiso siempre que el Comandante quisiera, se le dijo a este, y como es muy volado soltó la hablada, si peleo, pero quería pelea formal a 8 o 10 rounds en un peso de 60 o 65 kilos, yo no respeto a nadie de aquí de Yurécuaro yo les prometo que si pierdo, mejor me voy de aquí, esta pelea por favor digan que se la brindo a todo el Ayuntamiento y de presencia a usted Sr. Presidente, nomás denme 22 días para prepararme; está toda la palomilla feliz, fuimos allá para el “remanse” a buscar a la “panterita” ya que ahí tienen los hornos donde queman el ladrillo y el a eso se dedica a hacer ladrillo, es muy borrachito pero es muy bueno para boxear, durante muchos años a peleado en muchos rings de la República y a ganado todas sus peleas. Lo encontramos y le dije que a él sí se le iba a pagar, ya que era bien pobre, le dio mucho gusto el saber quien iba a ser su rival, y nos dijo que la virgen le hizo el milagro, que el seguido le pedía. Este viejo hijo de tal por cual seguido me mete al bote ande yo borracho o buenisano; el de todos modos me mete al bote y ya dentro de la cárcel me dan buenas friegas él y los policías. Por fin Dios me hizo el milagro, y se acordó de mí, que alegría para mí enfrentarme con el viejo abusivo, en un ring, con reglas, con guantes, con réferi, y con público, este cuate no sabe en la que se metió, la pelea se llevó a cabo y hubo mucha gente la cual le gritaba a la panterita que no lo noqueara pronto para que lo golpeara mas, en todos los round lo noqueó. Este mentado comandante tuvo que cumplir la hablada de el mismo para gusto de todos, principalmente de los jóvenes el irse de aquí que era lo que queríamos toda la palomilla.