En uno de esos días que fuimos a misa, de 6 de la mañana al recibir la comunión. El padre celebrante me dijo que nos esperaba en la sacristía, fuimos, platicamos un rato con él, yo le enseñe una foto que traia en la bolsa de la chamarra, era de mi familia, algunas veces pasaba el padre y me convidaba a acompañarlo en una “carcanchita” que él traía, fui dos o tres veces que la señora me daba permiso, y a veces casi me ordenaba la señora que lo acompañara al padre, mi hermano y yo nos acostábamos vestidos para protejernos algo del frío, de la noche y de la mañana, un día llego el padre con una cobijita de esas que les dicen “ardillitas” en una de esas veces que hiba a buscarme, me ofreció prestarme dinero, le agarre la palabra y me presto 300 pesos.
Ese día era un jueves, y yo andaba comprandole verduras a la señora de la fonda en un mercado que estaba cerca, y llego el padre y me dijo “ tu aca comprando verduras y alla en el micrófono hablandoles a ti y a tu hermano, vamonos porque si no te presentas te suplen por otro”
Nos hicimos presentes y listo, “arreglense” por que salen hoy a las 5 de la tarde hacia Nogales, esa tarde al abordar el autobús, nos dijeron, “si les queda dinero mexicano, prestenlo o regalenlo a un amigo ho conocido que tengan, ya que al abordar el autobús el gobierno de E.U. Se hace cargo de ustedes”.
He de decir, que en uno de los muchos días que nos paseábamos en esa plaza, haciendo cola para ir al norte, alla andaba también mi tío Vicente hermano de mi Mamá, pero él estaba en otra plaza, también haciendo cola para ir al norte, por eso no nos veíamos, bueno, no nos veíamos porque en la plaza que el estaba era para ir a Texas al algodón, y en nuestra plaza era para California.
Fue un día a buscarnos y nos regaño porque andábamos como Limosneros, “que si no nos daba vergüenza”.
Ahí en la plaza donde se contrataba gente, y convidaban a trabajar, a quien quisiera ir, se trataba de reparar una presa y un bordo, el mi tío y otros fueron a ese trabajo, el camión que los trasportaba al trabajo se volteo y hubo varios muertos, y uno de ellos fue mi tío Vicente, nosotros lo supimos en el autobús que nos trasportaba hacia Nogales
Bueno mi hermano y yo, rasábamos en el autobús. Esa tarde como que el cielo mismo se engalanaba para despedirnos apareciendo con unos colores bonitos, azul y amarillo, anaranjados y rojizos y azules y negros, yo, mirando el cielo y el autobús devorando kilómetros hacia Nogales.
CONTINUARA..........