El autobús devorando kilómetros y nosotros alejándonos de lo que queríamos

El autobús devorando kilómetros y nosotros alejándonos de lo que queríamos, mis Padres, mis Hermanos, mi Patria, mis Amigos, el pueblo que me vio nacer, mi novia, Yo tenia miedo, porque había tres o cuatro días que había ido a regañarnos mi Tío Vicente, ahí en la plaza donde eran las contrataciones en Hermosillo Sonora, y ya estaba muerto, que nos depararía el destino a nosotros, a mi hermano y a mi, quien sabe, yo me empezaba a acobardar, me puse a rezar y a pedir a Dios fuerza y alegría y animo para saber aceptar mi destino, pensaba yo sin comunicárselo a mi hermano para no acobardarlo.
Cuantos de los que salen del pueblo les da Dios licencia de llegar a regresar, sanos y bien, y cuantos que se quedan en el pueblo sanos ya no lo volvemos a ver con vida, la vida y el vivir son inciertos, y como dije líneas atrás el cielo se engalano esa tarde con colores bonitos como si se desbaratara el arco iris, y unos colores plomizos, anaranjados, amarillos y de distintos azules, y distintos colores rojizos para despedir a un muchacho limpio de mente, aunque a lo mejor no de cuerpo que salía de su pueblo en busca de un mejor destino, de una vida mejor, Yo quería con mi esfuerzo y voluntad salir de pobre, salir del anonimato, en busca de una vida mejor, y buscando con esfuerzos voluntad y trabajo para mi y los míos, haciendo trabajos limpios y permitidos por la ley.
Puedo decir que Yo siempre le he cantado a la vida, a las estrellas, al campo, a las flores, a la poesía, a la lluvia, a los hermosos amaneceres, a esos crepúsculos que son un poema… pero si me permitiera Dios regresar, ¿si me esperaría mi novia? Aunque por gusto de ella habíamos jurado “amor eterno” Yo estaba seguro de mi sentimiento y de mi amor, pero ella quería que fuéramos a Tanhuato a jurar, bueno Yo le dije “pos vamos”.Ahí estaba un sacerdote amigo de los dos, de nombre Guillermo Murillo, Yo pensaba que bonita se veía mi novia manejando su camioneta, por esos años había pocos vehículos en el pueblo, y mujeres que manejaran no había, ella llenaba su camioneta de muchachas para ir alguna parte y a mi, se me figuraba que semejaban un grande ramillete de flores, a lo mejor era el grande amor que Yo le tenia.En mi mente enamorada no cabía otra cosa que no fuera la pregunta que Yo me hacia, mi novia, mi amor de siempre, ¿si me esperaría? CONTINUARA