Mi hermano y yo, nos fuimos a la tienda mas cercana, ahí había una familia que sus raíces son de por acá de los altos
Mi hermano y yo, nos fuimos a la tienda mas cercana, ahí había una familia que sus raíces son de por acá de los altos, de apellido Bravo, eran el Sr. Y su esposa mas cuatro hijos, tres muchachas y un muchacho, muy risueño, ahí en la tienda había lo que tu quisieras, las muchachas jóvenes y bonitas de 23, 20, y 14 años, el muchacho gordito que de todo se reía, decía que tenia 15 años.Como dijo, ahí en la tienda, había lo que tu quisieras, compramos dos sabanas, una cazuela, dos ollas, dos vasos y cucharas, un cuchillo y aceite para la cocina, algunas latas de frijoles principalmente, pan y leche y a dormir, porque nos dijeron que a las 6 de la mañana llegaría el camión que nos conduciría al trabajo, querían que ya estuviéramos desayunados y debíamos hacer nuestro lonche, que a las 12 se pararía de trabajar para lonchar, y regresaríamos del campo como a las 6 de la tarde y como a las 7 de la tarde estaríamos de regreso.Había en ese pueblo otros campos de braceros que habían llegado antes que nosotros, nos juntábamos en las tiendas en las tardes, he de decir, que ya cuando nosotros llegamos ya había en ese campo otros braceros que habían llegado antes que nosotros, nos juntábamos en el comedor de madrugada y en las tardes en las tiendas, principalmente en la de Don Rubén Bravo porque ahí había de todo y muchos para ver a las muchachas, que estaban bonitas y hablaban español.Nos pagaban cada 15 días y luego, luego íbamos a la tienda a pagar, ahí en esa tiendita tenían también ropa y calzado, a nosotros nos insistió el mayordomo que compráramos una sudadera y una chamarra de mezclilla para protegernos de la brisa que pica los pulmones principalmente en la tarde y noche.Yo compre una muda de ropa, desde zapatos hasta calzones, a todos nos urgieron que en la tarde al terminar el trabajo nos tapáramos la espalda con el costal para que no nos picara la brisa, la misa los días domingos, era a las 9 de la mañana y saliendo había Jamaica, ahí en el atrio, lo que nosotros llamamos kermes, ahí nos desayunábamos atole y tamales, pagabas lo que tu quisieras y pudieras, a mi hermano y a mi no nos cobraron, ya que quienes vendían el atole y los tamales eran las muchachas de la tienda, nos agarraron buena voluntad. Un sábado día de cheque, que llegamos a pagar tenían mucha gente en la tienda, gente del pueblo y braceros, estaban atareados despachando y cobrando Don Rubén y sus hijas, a nosotros los braceros nos tenían unas tarjetas de cartón donde nos apuntaban, bueno yo los vi tan atareados sumando las cuentas a Don Rubén y sus hijas que les dije, “si quieren yo les puedo ayudar a sumar las cuentas” ¿a poco sabe usted trabajar la sumadora? Yo le dije al Sr. “Que si, cuando me vine de mi pueblo trabajaba yo en una tienda y todos los días en la noche sumábamos la venta diaria, oh hacíamos el corte de caja diario, y que esa sumadora es igual a la que había en la tienda” a ver me dijo Don Rubén, súmese estas cuentas.CONTINUARA............................................................