cuando se escaseaba la carga aqui en Yurecuaro, nos ibamos a hacer turno a nuestra línea a Guadalajara
Cuando se escaseaba la carga aquí en Yurécuaro, nos íbamos a hacer turno a nuestra línea a Guadalajara, o ha “la Coyotera”. Aquí casi en todos los meses del año había carga de viajes de puercos, en ese tiempo en casi todas las casas se engordaban puercos, andaban en la mañana los compradores, y los picadores, viendo y revisando, y pesando en una romana puerco por puerco, ya en la tarde andaban los camiones los puercos ya pesados y revisados cuando se completaban el viaje iba uno con el camión a alguna zanja a bañar los puercos para quitarles lo asoleado y no se fueran a hogar, para subirlos se ocupaban 2 parejas de cargadores, cada pareja agarraba el puerco y el chofer de arriba del camión jalaba la oreja libre del puerco, y en su jalón se subía el puerco, era un trabajo duro y cansado y mas en tiempo de aguas, por que el animal se pone resbaloso.Los cargadores al terminar de cargar a bañarse y a descansar, y el chofer sucio y cansado a principiar su viaje, de aquí a México, al “Rastro de Ferreria”, se salía a las 5, o 6 de la tarde, para entrar en México, a las 4 o 5 de la mañana, duraba uno en el viaje 11 y 12 horas los camiones de aquellos años eran más lentos y subían despacio y bajaban despacio, no tenían “Freno de Motor”, ni “Frenos de Aire” les decíamos frenos de atole, las carreteras eran mas angostas y malas.Y también se tardaba uno, un poco porque había casetas de revisión donde contaban los puercos y veían que la guía fuera de los puercos que el camión llevaba, llegaban al rastro entregaban sus puercos, te pagaban, y en lo que te barrían tu camión, te acomodaban los tablones del segundo piso, y mientras, tu almorzabas.A la carrocería del camión diario antes de cargar los puercos le echaban arena, y cuando terminaban a bañarlos con el Agua que le echabas, el puerco iba más fresco y evitar en lo posible, que se te fuera a ahogar algún animal. Ahora que si se te ahogaba tenías que hacerte a un lado de la carretera y abrirlo, porque si no se inflaba y se echaba a perder la carne, y no te pagaban tu viaje. Grande y peligroso era cuando se ahogaba un puerco del piso de abajo, porque te tenías que meter entre los puercos para amarrarlo, y que otro camión con su burrera te lo jalaba hacia atrás para abrirlo, se llenaba uno de sangre, y de suciedad, y nomás se secaba la ropa y olía uno a rayos, y de allá para acá, llegabas a un restauran, y no te querían dar servicio, porque tu ropa apestaba a sangre y a suciedad olía muy mal, ya que el puerco abierto lo tenías que abrazar para colgarlo y que le diera el aire y no se echara a perder la carne.