Cuando vi a estos muchachos con palos y cadenas que me subo de bicicleta a mi camión, llegue a la cale de Uruguay, y ahí estaba donde iba a descargar, cuando me estaba estacionando que llegan los muchachos con dos tránsitos, esperaron a que me estacionara y me dijeron los dos tránsitos “déme sus papeles del camión” yo me estacione porque no estaba haciendo maniobras, ni estaba mal estacionado, salio el dueño de la bodega, y les pregunto que cual era el problema, y dijeron “este camión impidió el paso de la camioneta y estas personas no pudieron ir a sus trabajo” y que los iban a correr y a suspender y el camión los tiene que indemnizar, yo dije ¿Cuál trabajo? A poco no ve los ojos de que andan de parranda, eran tres muchachos y dos muchachas.
Mientras los cargadores descargaban mi camión, yo me fui a un templo, que estaba por la avenida San Pablo, a decirle a mi señor que ya estaba ahí junto a mi camión la grúa, y ya desde que sale de su base ya esta cobrando, y fui a darle una vuelta al camión a ver si ya se habían ido la grúa, y los tránsitos, y los muchachos, pero ahí seguían, y ya mero terminaban de descargar mi camión.
Me acorde de que ahí en la Avenida San Pablo y Anillo de Circunvalación estaba un banco, y ahí trabajaba el Director del Cazador de la Verdad, Don Alfredo Mora Villanueva, para mi y para algunos Don Fello Mora, fui a contarle mi problema “que hago Fello” estos cuates me van a robar mi dinero del viaje, a mi me temblaba toda la carne de mi cuerpo por las tres noches de trabajo con sus días y por el esfuerzo de llegar en el tiempo convenido, me dijo Fello “vete a una delegación que esta en calle mesones o de las Cruces, esa delegación es para recibir los problemas que llegan a suceder aquí en la por la Merced, y fui, y de ahí me mandaron al Bufete de lic. Dependientes de la Merced, ahí me salieron que todo asunto lleva su turno, que me hacían caso en tres o cuatro días, me regrese a mi camión, y les dije a los tránsitos que “Dios no iba a permitir que me robaran mi viaje” y dijo uno de ellos “Dios esta en el cielo, y acá abajo nos chingamos unos a otros” cuanto gane en ese viaje NADA les quede debiendo a los cargadores 60 pesos, cuanto gaste de gastos del camión y comidas mías, buenos pesos, porque en el trayecto de Culiacán a México hay que echarle disel al camión, darle mordida a todos los Federales, las comidas mías, tuve que esperarme ahí en esa bodega hasta que se hiciera noche para poder salir, porque si salía en el día, ya no traía dinero para darle a los tránsitos que me pararan.Me fui a mi linea, que como dije staba en Tlanepantla, frente a Aceros Nacionales, amargado, desvelado, y con hambre, me camion afuera de mi linea estacionado, me puse a caminar en esa amplia banqueta que todavía hay, y me dio por llorar de impotencia, algo molesto con el Señor mi Dios, porque no me dio el canillazo, que tanto le pedi, y que yo esperaba.
Al pasar por Yurécuaro uno de mis hijos estaba malo, habia poco dinero, y yo trabajaba y gastaba lo necesario, tenia tres noches y tres dias sin dormir, porque todavía ahotita te dan ciertas horas para que entregues tu carga, a esa hora hacia un frillesito que calaba en los huesos, mi cuerpo temblaba de frio, y el esfurzo que hice para entregar mi carga, en eso aparecio Andres Segura el papá de todos los muchachos segura, ya ahorita hombres de trabajo, y me dijo, “fui a trasportes Oceguera” a buscar un conocido para llevarme a Veracruz a las piñas, pero no encontre a nadie, vamonos ahorita Cheo, podemos atravesar todo México sin que nos paren. CONTINUARA