“Me estoy sumiendo Dios mío”
“Me estoy sumiendo Dios mío”, todos mis hijos en la escuela “Vasco de Quiroga”, ya los saque, y me los recibieron en la Escuela “Constitución del 17” fui a Irapuato a la agencia y les dije “El Camión mas que mío es de ustedes”, recójanlo y yo les pago lo que gasten, junto con la letra del mes, nomás me esperan, ya habían pasado dos meses , desde el accidente y me dijeron, nosotros estamos asegurados “Contra terceros” y no asemos esos favores a nadie, nosotros te esperamos tres meses y si no pagas las letras vencidas del camión lo que diste de enganche cuando lo sacaste lo recogemos, lo tenga el juzgado que lo tenga, pero entonces los licenciados de los muertos se van contra ti, y contra tus bienes, y la acción penal no te la quitas, ahorita no te hacen nada, porque el camión esta respondiendo, mejor busca algún arreglo, para que saques tu camión y lo pagues, porque las letras de estos dos meses ya no las has pagado: Con que iba a pagar, si me faltaba dinero para lo más urgente como es luz, gas y alimentos.Los de la DINA me dijeron te esperamos tres meses si después de ese tiempo no has arreglado nada, nosotros sacamos el camión, y tu pierdes todo lo que tienes abonado más lo que diste de enganche cundo lo sacaste, y el Señor mi Dios no se apuraba y hasta ahorita no me habían valido ni rosarios ni mandas ni veladoras.En los días que me pasaba en mi casa a lado de mi mujer y de mis hijos, nomás nos la pasábamos rezando, un novenario al Santo Cristo de San Juan Nuevo, o al Santo Niño de atocha, o a La Virgen de San Juan de los Lagos a la que le prometimos ir a pie a verla, al Santo Cristo de Tanhuato íbamos seguido a rezarle, con todos mis hijos, bueno hasta ahorita no nos ha valido ni veladoras ni mandas ni rosarios.Don José Barajas me dijo que el dinero que yo le había entregado eran ciento noventa millones de pesos, era un costalito de esos de la azúcar nomás que en esos años había billetes de un peso, de cinco pesos, de diez y veinte pesos, por eso el costalito se veía lleno de billetes.Pensé irle a pedir dinero a Don Fernando Martines a México y fui, que el me prestara lo que el quisiera, procuré estar en la madrugada que es cuando esta en el anden recibiendo los viajes de tomate, el comprador, y el que mandan a comisión, me recibió bien, y me dio las gracias por mi honradez al entregar integro el dinero, ¿A que viniste Cheo? Don Fernando necesito dinero, ¿Cuánto? Lo que me pueda prestar para tratar de sacar mi camión, écheme un canillazo que yo le pago, espérame Cheo voy a recoger a los puestos el dinero de la venta, ya que a un puesto le mande 20 arpillas a otro 30 y a otro 10 se los llevan los cargadores en los diablitos. Ya más tarde pasa Don Fernando a recoger lo que hayan vendido y este paga, y este abona, así era, y es la venta en la Merced Y ahorita en la Central de Abasto.Esta central es más grande y bonita que cualquiera de Estados Unidos y de América Latina, yo he andado en Los Ángeles California y les he llegado a decir a algunos de los puestos de allá y ahí trabaja un hijo mío.Eran como las 8 de la mañana y yo no quería despegarme de ahí ni para ir a desayunar, por ay a la 1 de la tarde ya todo estaba en paz, los camiones que llevaron papas o tomate o jitomate ya se fueron de vacíos y algunos a las bodegas donde se cargan los estucos o las cajas vacías, ya los diableros se fueron a sus casas, y yo por ahí esperando a Don Fernando.Por ahí apareció Baldomero un hermano de Don Fernando, me saludó y me dijo: Cheo dizque chocaste verdad, si le conteste, y le conté todo en pocas palabras; y me dijo ya no te esperes por qué me dijo Fernando que iba a ir al departamento de Garcías para comprar un laso y regalártelo porque “Pendejos como tu no merecen vivir”, y que mejor te habías de ahorcar .Así era pagada mi honradez al entregar integro el costal del dinero a Don José Barajas, no me presto nada Don Fernando, y no tuvo la hombría de decírmelo. CONTINUARÁ