Llegamos a Nogales, ya habían llegado otros tres autobuses antes que nosotros, ya era de noche, ahí en la línea Internacional nos condujeron a un edificio grande y espacioso donde había doctores y algunas enfermeras, nos dijeron que en un rato más nos desocuparían que solo esperaban al último autobús que debía de llegar para completar los 5 que habían salido de Hermosillo.
Una media hora se tardó en llegar el autobús faltante, y al llegar nos revisaron, nos vacunaron y listo, nos condujeron a un patio alumbrado y espacioso, ahí estaba un tren con 4 carros, ese tren era para los que íbamos a ir al Estado de California, nos acomodamos mi hermano Nabor y Yo en el carro del tren y nos dijeron procuren dormir un poco porque ya era pegadito a la 1 de la mañana, que ellos los encargados nos iban hablando conforme fuéramos avanzando.
En la madrugada nos dijeron llegamos a Indio ¿quién quiere trabajar aquí?, Aquí deben bajarse 25, tiempo después nos dijeron llegamos a Pomona aquí deben bajarse 30, tiempo después llegamos a Los Ángeles, después a Santa Mónica, después a Okismar y luego llegamos a Santa Bárbara, ahí nos bajamos nosotros, de ahí en camión del Ejercito a Carpintería.
Ahí estaban las Barracas donde estaba nuestro campo, un comedor grande con bancas y mesas y muchas estufas a pocos pasos estaban a un lado y a otro fuera del comedor grandes cuartos para poder instalar los catres donde íbamos a dormir. Esto era lo que los Americanos llamaban Nuestra Base es más está como a unos 150 metros este campo y todos estos braseros íbamos a trabajar cortando limón y naranja para el jabón en polvo. Nos entregaron un costal grande de lona, unas tijeras y una medida de alambrón para tu dedo de la mano izquierda, y nos dijeron, pueden ir a cualquier tienda, ahí les van a fiar lo que ustedes gusten, a las 7 de la tarde estén todos aquí en el campo para que escojan si catre y su cobija, mañana comienzan a trabajar, las cobijas no eran nuevas y menos los catres, las cobijas eran las que utilizaban los soldados que mandaban a la guerra (la mentada guerra todavía estaba ese país en ella estos americanos siempre se están peleando con alguien). Estaban limpias pero no eran nuevas, nos dijeron alguno de ustedes compre algún lápiz marcador para que cada uno marque sus casas, el numero tuyo es el 517.
Mi hermano Nabor hizo pronto amistad con el encargado del campo, y como sabia cosas de carpintería hizo luego luego con tablas y medias vigas una cómoda y algo así como un ropero CONTINUARA........
El autobús devorando kilómetros y nosotros alejándonos de lo que queríamos
El autobús devorando kilómetros y nosotros alejándonos de lo que queríamos, mis Padres, mis Hermanos, mi Patria, mis Amigos, el pueblo que me vio nacer, mi novia, Yo tenia miedo, porque había tres o cuatro días que había ido a regañarnos mi Tío Vicente, ahí en la plaza donde eran las contrataciones en Hermosillo Sonora, y ya estaba muerto, que nos depararía el destino a nosotros, a mi hermano y a mi, quien sabe, yo me empezaba a acobardar, me puse a rezar y a pedir a Dios fuerza y alegría y animo para saber aceptar mi destino, pensaba yo sin comunicárselo a mi hermano para no acobardarlo.
Cuantos de los que salen del pueblo les da Dios licencia de llegar a regresar, sanos y bien, y cuantos que se quedan en el pueblo sanos ya no lo volvemos a ver con vida, la vida y el vivir son inciertos, y como dije líneas atrás el cielo se engalano esa tarde con colores bonitos como si se desbaratara el arco iris, y unos colores plomizos, anaranjados, amarillos y de distintos azules, y distintos colores rojizos para despedir a un muchacho limpio de mente, aunque a lo mejor no de cuerpo que salía de su pueblo en busca de un mejor destino, de una vida mejor, Yo quería con mi esfuerzo y voluntad salir de pobre, salir del anonimato, en busca de una vida mejor, y buscando con esfuerzos voluntad y trabajo para mi y los míos, haciendo trabajos limpios y permitidos por la ley.
Puedo decir que Yo siempre le he cantado a la vida, a las estrellas, al campo, a las flores, a la poesía, a la lluvia, a los hermosos amaneceres, a esos crepúsculos que son un poema… pero si me permitiera Dios regresar, ¿si me esperaría mi novia? Aunque por gusto de ella habíamos jurado “amor eterno” Yo estaba seguro de mi sentimiento y de mi amor, pero ella quería que fuéramos a Tanhuato a jurar, bueno Yo le dije “pos vamos”.Ahí estaba un sacerdote amigo de los dos, de nombre Guillermo Murillo, Yo pensaba que bonita se veía mi novia manejando su camioneta, por esos años había pocos vehículos en el pueblo, y mujeres que manejaran no había, ella llenaba su camioneta de muchachas para ir alguna parte y a mi, se me figuraba que semejaban un grande ramillete de flores, a lo mejor era el grande amor que Yo le tenia.En mi mente enamorada no cabía otra cosa que no fuera la pregunta que Yo me hacia, mi novia, mi amor de siempre, ¿si me esperaría? CONTINUARA
Cuantos de los que salen del pueblo les da Dios licencia de llegar a regresar, sanos y bien, y cuantos que se quedan en el pueblo sanos ya no lo volvemos a ver con vida, la vida y el vivir son inciertos, y como dije líneas atrás el cielo se engalano esa tarde con colores bonitos como si se desbaratara el arco iris, y unos colores plomizos, anaranjados, amarillos y de distintos azules, y distintos colores rojizos para despedir a un muchacho limpio de mente, aunque a lo mejor no de cuerpo que salía de su pueblo en busca de un mejor destino, de una vida mejor, Yo quería con mi esfuerzo y voluntad salir de pobre, salir del anonimato, en busca de una vida mejor, y buscando con esfuerzos voluntad y trabajo para mi y los míos, haciendo trabajos limpios y permitidos por la ley.
Puedo decir que Yo siempre le he cantado a la vida, a las estrellas, al campo, a las flores, a la poesía, a la lluvia, a los hermosos amaneceres, a esos crepúsculos que son un poema… pero si me permitiera Dios regresar, ¿si me esperaría mi novia? Aunque por gusto de ella habíamos jurado “amor eterno” Yo estaba seguro de mi sentimiento y de mi amor, pero ella quería que fuéramos a Tanhuato a jurar, bueno Yo le dije “pos vamos”.Ahí estaba un sacerdote amigo de los dos, de nombre Guillermo Murillo, Yo pensaba que bonita se veía mi novia manejando su camioneta, por esos años había pocos vehículos en el pueblo, y mujeres que manejaran no había, ella llenaba su camioneta de muchachas para ir alguna parte y a mi, se me figuraba que semejaban un grande ramillete de flores, a lo mejor era el grande amor que Yo le tenia.En mi mente enamorada no cabía otra cosa que no fuera la pregunta que Yo me hacia, mi novia, mi amor de siempre, ¿si me esperaría? CONTINUARA
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