POR AHI FRENTE A MI COMPADRE FLAVIO "EL HUARACHERO"

Por ahí frente a mi compadre Flavio “el huarachero” por apodo el lobo, vivía un señor prieto pelos parados de nombre Oleico, él mando imprimir un periódico local llamado “DESPERTAR” ahí escribía yo deportes, todas estas personas y algunas familias que eran mis vecinos me ayudaron a recobrar mi alegría perdida por la falta de la muchacha que juro y no supo esperar, esta muchacha se caso y falto al juramento y yo a través de los años le doy gracias a Dios que así allá sucedido, porque si me hubiera casado con ella, ya desde cuando me hubieran echado al hoyo.
Por esos años cantaba yo una canción que se llama “somos diferentes” y dice así; Ya me convencí que seguir los dos es imposibleQue le voy hacer, si al buscar tu amor me equivoqueDebes de saber que ni tú ni yo nos comprendemosY ese es el error que ahora con dolor pagamos los dos.
Tenemos que olvidarnos de este amorPorque un amor así no puede serSi somos diferentes, ya lo vezY esta verdad destroza el corazón
Hoy te digo adiósMe alejo de ti sinceramenteTodo es por demás, no lo quiso DiosSomos diferentes
Bueno pienso que esa muchacha no era para mi, no era mujer de hogar, ya que por mi estatura económica que ha sido baja oh chaparra, yo necesitaba una mujer fuerte, sana, cariñosa, trabajadora, que no le tuviera miedo al metate o al lavadero, la escoba, que supiera meterse a la cocina preparar un guiso, que supiera lavar y planchar, cocer y saber preparar un buen antojito, que supiera corregir al niño o al marido, que no le tuviera miedo a la pobreza, y a la escasez económica, que a lo bueno y abundante todos nos acostumbramos fácil, pero cuando se vienen los tiempos duros y difíciles, los días borrascosos y de enfermedades y de escasez económica, esos días son difíciles pero Dios aprieta pero no ahorca.
Yo quería una mujer que supiera cargar su cruz con alegría y valentía, que supiera cantar, paro también rezar, y llorar, que fuera alegre y honrada, sentimental y que tenga una risa que anime y contagie, que le gusten las flores y el canto de los pájaros, que sepa cuidar y defender su casa y su honra, que sepa corregir a los hijos y al marido, pero no con palos, sino con consuelos y amor.CONTINUARA