Les decía que llegaban a mi tienda y agarraban bebidas y me decían apuntamelos Cheo y todavía los tengo apuntados....nunca me pagaron.
Algunos pocos estaban casados, y mandaban a la mujer por mandado ahí a mi tienda y también los tengo apuntados, nunca me pagaron, llegue en el colmo de mi “Pendejes” a prestarles para pagar la renta de sus casas y también los tengo apuntados, y cuidado porque les cobrara porque luego luego picaban a bravos, una noche se juntaron cuatro o cinco de estos “amigos” y abrieron mi tienda, quebraron la puerta de mi tienda y me robaron, dinero, una caja de vino, 2 garrafones de tequila y tres radios, mucha mercancía y cuatro balones nuevos que también vendía.....
Estoy recordando de una de las veces que me robaron mi tienda, no falto de los vecinos, que alguien los viera a los que me robaron y despues ne lo dijeran a mi, dos de esos “amigos” se fueron unos meses a México y otros tres ni eso, lo peor no fue el robo sino esta otra ocasión que con dolor recuerdo......Por eso días con el fin de conseguir mercancía mas barata, nos juntamos Ezequiel Hernández y Gonzalo Villanueva y yo, comprábamos mucho a Guadalajara de abarrotes Don Manuel Matos y a Zamora, nos daban mas barato y nos fiaban, por un mes, a Gonzalo le dio por andar en amores con una mujer casada, él también estaba casado con una hija de Don Aristeo Rizo, y ya tenia tres o cuatro niños y lógico el dinero no le alcanzaba, tenia al igual que Chequilo y yo una tiendita, bueno entre la querida y el vino, ya no encontraba la puerta, la esposa se dio cuenta y lo corrio de la casa y de la tienda que estaba en la calle Madero y Cinco de Mayo, cierto dia entre crudo, y cocido en la mañana andaba ahí en las cuatro esquinas vendiendo un radiecito, chiquito de una banda, al no poderlo vender fue conmigo y me dijo, prestame 150 pasos Cheo porque tengo una niña mala y necesito para las medicinas, yo no queria prestarle porque tenia tiempo que el andaba muy mal, pero por su niña y porque decia que ya se hiba a componer yo se Los preste, me dijo que me dejaba como prenda el radiecito, que no valía los ciento cincuenta pesos, el me prometio que en 15 días lo sacaba, pero me engaño, porque los meses pasaron y este cuate nunca sacaba su cochino radio; por mas que yo le insistía que me llevara mi dinero, que contestaba quedate con el por los ciento cincuenta pesos y yo le decía “no los vale” y te dije que no me interesaba tu radio, un día andando de parranda el con otros amigos me abrieron mi tienda y fue del modo que se llevo su radio, Don José Caballero que vendía pan en su tienda, estaba frente a la mia, los vio y me lo dijo, que a todos los conocía y me dio sus nombres que yo ya los sabia, su tienda tenia doble planta, y ÷el los estaba viendo desde lo alto de su tienda, si los demandas a mi no me embarres en tus problemas, que de testigo no voy a la Presidencia a echarme enemigos, a mi me dio tristeza, como es posible, como es posible que personas a las que les abres la puerta de tu casa de tus bolsillos y de tu corazón asi te paguen, bueno asi es la vida y no lo puedo cambiar y el colmo de la desvergüenza y del cinisno paso ese día ..... CONTINUARA
nota: quiero contarles que hace unos días me saludo una persona lector del Cazador y me felicito por mis artículos y me dijo “lo malo es que no sean verdad” le dije esto que escribo yo no miento, ni de joven ni de viejo, y si mis escritos gustan que bueno y si no gustan perdonenme esa fue mi vida y mis recuerdos con gusto los relato y escribo y aunque sea repetitivo fue cierto.