les comentaba que despues de pegarle al licenciadillo pense que ahi habia quedado la cosa

Les comentaba que después de pagarle al licenciadillo pensé que ahí había quedado la cosa, pero no días después caí en la cárcel de Tanhuato la cual en aquellos tiempos era una autentica cochinada, no había agua potable, no había aseo, estaba muy chiquitita, que se veía todavía mas chica por la abundancia de presos, llena de presos cochinos, y se respiraba un olor grande, a axilas, y pies desaseados, y a cigarro, ellos estaban pagando alguna culpa o algún asesinato, y yo estaba compartiendo todo eso, por hacerle un favor a un “amigo”.
En la noche fue mi Papá con Don Rogelio y Don Jesús Alcala a sacarme, y no fue posible porque yo debía estar ahí 72 horas, yo Salí después de que mi Papá puso una fianza, la cual no le regresaron durante dos o tres años tuve a Yurécuaro por cárcel, no me podía ausentar, porque todos los sábados debía ir a firmar, casi todos los que trabajaban en el ayuntamiento de Tanhuato me visitaban precisamente los sábados a mi tienda a emborracharse y comer botanas gratis, que yo les preparaba para que me ayudaran y dieran mi asunto por terminado.
Cual pena estaba pagando, cual fue mi culpa? El prestarle a Gonzalo Villanueva 150.00 pesos para la compra de unas medicinas para su hija, dice mi mujer que ya no escriba, que esto no conduce a nada, yo le digo, sino me desahogo, REVIENTO, porque estoy lleno de dolor y de sentimiento, como puede ser posible que allá tanta desvergüenza y tanto cinismo, yo auto juzgándome, puedo decir con la mano derecha sobre mi corazón y con mi mete en Dios, ya que hoy en la mañana comulgue, que he sido recto, y honesto, mi vida no ha sido de santo, pero tampoco de diablo, reconozco mis defectos, una virtud o defecto no lo se, no me gusta limpiarle los zapatos a los ricos bribones y sinvergüenzas, que toda su riqueza la adquirieron robando viejitos y viudas, valiéndose del engaño para hacer mas grande su capital. Bueno lo mio desde siempre es el recuerdo, la anécdota, de lo que a mi me paso, oh a personas que yo conozco, en este problema en el cual yo me metí; yo no era agiotista, no me dedicaba a prestar dinero, ni con intereses, ni en ninguna forma, yo en alguna injusticia lloro de rabia y de impotencia, en las dos noches que me pase preso en la cárcel de Tanhuato, no pude dormir, por la grande rabia, y coraje, y también porque no había espacio, en el día estábamos todos los presos en el “asoleadero” y en la noche nos metían a todos al calabozo, y eran tantos los presos que casi no cabíamos, muchos que ya sabían luego luego agarraban las paredes para recargarse y dormir, se resbalaban y quedaban sentados y así se quedaban dormidos sentados, algunos nos pasábamos la noche parados, no podíamos caminar porque no había espacio, por lo chico de la cárcel, y en el “asoleadero” no lo permitían, porque hacia pocos días que se había escapado algunos presos, hicieron unas pirámides y se salieron. CONTINUARA