Se salía el lunes en la tarde o noche llegabas a México el martes tan luego como almorzabas te ibas a cargar cal o cemento o llegabas al “44” y agarrabas a tu derecha hasta llegar a “Istlauaca” seguías hacia “Atitalaguía” de ahí a “Sumpango” y ya estabas en “Apasco” ahí hay la fabrica de cemento “Apasco”. Ahí también hay caleras o te seguías de frente hasta “Tula”. Ahí esta la fabrica de cemento “tolteca” o el cemento blanco o el “Yeso” .
Ahora vamos hablando del sueño, a que horas dormías, yo durante muchos años casi no dormía, por que ni la cola de camiones que esperaban cargar cal te brincaban, o los mismos camioneros algo te robaban, y ya cerca de la fabrica no podías dormir por el grande polvaderón que hay, cargabas y agarrabas la carretera para caer cerca de “San Juan del Río”, si la carga era para el pueblo llegabas a las siete u ocho de la mañana del miércoles, y ese mismo día ibas a volver a cargar, así que descargabas, ponían el piso, o los tablones del segundo piso, a cargar arena, y darle una mediana engrasada al camión, y bañarse uno, para cambiarte de ropa y a seguirle, eso fue durante muchos años le encargaba a la familia me compraran cañas, garbanzos, naranjas para espantar el sueño, y sin falta los chicles, y haber si me compraban “cacahuates”.
Bueno ahorita que escribo esto, ya estoy viejo, ya se acabo la fogosidad que da la juventud, y con la juventud se fue la fuerza, y la salud, y pienso yo, que si me hubiera casado con esa muchacha que juramos amor eterno, ya me habría echado al hoyo.
Yo que he sido feliz con mi mujer, con esa felicidad tranquila, que da el buen comportamiento, mio y de mi mujer, esta compañera mia, sana, limpia, trabajadora, honrada, buena cristiana, y nada exigente, feliz con lo poco y feliz con lo mucho.
En las líneas de carga donde me toco trabajar, o dar servicio; entre los chóferes que ahí iban, diario a existido la broma que se dicen unos a otros diciéndose “el Sancho” como dormiría en mi cama, yo acá sin comer y trabajando y el “Sancho” comiendo y almorzando en mi cama, esa broma se la dicen unos a otros, algunos no aguantaban la broma y se regresaban a sus casas a cuidar a su mujer para que no les pusiera los cuernos, algunos otros decian, “con la vara que midas seras medido”.
Yo me dedicaba a trabajar, y nunca me entro el duende de la desconfianza, y nunca me entro el duende de la desconfianza, o celos, y es que muchos viven con una querida en cada Ciudad, y lo peor, algunos llegan a casarse, pero con la mujer que eligieron, ella, antes era prostituta o mujer de paga, por eso creo yo era la desconfianza, las mujeres de antes y de ahora pueden trabajar y vestirse, sin andar buscando quien las desvista, pueden trabajar y encontrar un buen hombre que las mantenga, y tener familia, y tener dignidad y que las respeten, y poder andar con su marido dignes y contentas, sin tener que andar con la vista agachada, con el miedo de encontrar antiguos “Queridos” que las puedan reconocer y decirles algo delante del marido.....CONTINUARA